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Puntales
Por Agustín Vargas
Orden ejecutiva
§
Trump va por la libre
§
El plazo arancelario se cumple hoy
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México, aun sin respuesta
§
Confianza empresarial a la baja
Este 2 de abril el Departamento de
Comercio de Estados Unidos debe entregar
al ejecutivo un estudio completo sobre los
déficits comerciales y hacer recomendaciones
en materia de tarifas. En esta fecha, están
programados para entrar en vigor los
aranceles recíprocos.
Con
base en la orden ejecutiva, se dilucidará
que tanto puede afectar a las exportaciones
mexicanas (importaciones estadounidenses)
para tener en cuenta que sectores podrían
seguir en el ojo del huracán.
Recientemente
Intercam Casa de Bolsa se dio a tarea de
desmenuzar un menú sobre productos y
sectores que podrían resultar mayormente
afectados por la política arancelaria de
Trump.
En
su análisis destaca que todos aquellos
productos que se exportan hacia Estados
Unidos y que no cumplen con los requisitos
del TMEC, se atienen al arancel de nación
más favorecida (NMF) de Estados Unidos para
dicho sector; arancel que se aplica de
manera uniforme al resto del mundo.
Lo
anterior implica, por ejemplo, que si un
automóvil no cumple con las reglas de
origen, para poder cruzar la aduana
estadounidense deberá pagar un 2.5% de
arancel de NMF.
Este
arancel es distinto por producto y depende
de las políticas de exención y elusión que
permita cada país. En ese sentido, se
encontró que la
Organización Mundial de Comercio calcula que Estados Unidos tiene un
arancel promedio de NMF de 2.7% y depende de
cada producto el arancel que puede recibir o
no.
Por
ejemplo, en lácteos el arancel es del 19.4%
y sólo el 9% de las importaciones
está
libre de arancel, siendo un sector que se
asume protegido por Estados Unidos.
Otro
ejemplo es el de bebidas y tabaco que
presenta un arancel del 18.1%; sin embargo
cerca del 50% de las importaciones está
libre de gravamen, se asume entonces que el
sector está abierto al comercio.
Destacó también que de los 493 mil 586
millones de dólares (mdd) de importaciones
de productos mexicanos en Estados Unidos, el
49.9% se comercian a través del TMEC,
mientras que el resto, un 50.1%, lo hace
fuera de éste.
Al
revisar los principales sectores, encontró
que los productos agropecuarios que se
comercian de México a Estados Unidos fuera
del TMEC corresponden a un 0.6% del total de
las importaciones, el petróleo y minerales
un 1.7% y la manufactura un 47.5%.
Lo
que llama la atención, advierte el análisis
de la institución financiera, es que el
porcentaje de las exportaciones mexicanas
que si cumple las reglas TMEC es inferior al
que no las cumple.
No se sabe la duración que tendrán estos
aranceles, pero este dos de abril se tiene
contemplada la evaluación por parte del
Departamento de Comercio de Estados
Unidos. La evaluación contendrá información
respecto de los déficits comerciales que
mantiene EU con el mundo y las
recomendaciones sobre la imposición de
aranceles recíprocos.
México, sin respuesta aún
A la fecha México no ha respondido con medidas
similares, hecho que ha sido tomado como
positivo por parte de varios oficiales de
gobierno de Estados Unidos, algunos
señalando un trato diferenciado para el país
por no haber escalado- a la fecha- la guerra
comercial.
El capítulo de tarifas entre Estados Unidos y el
mundo apenas comienza, pero los efectos en
el PIB y en la inflación para ese país y
para el resto son inciertos, ya que no se
sabe con certeza cuanto tiempo durarán y las
medidas que el mundo imponga como respuesta.
Se considera, sin embargo, que entre más
tiempo transcurra se verán revisiones a la
baja en el PIB de Estados Unidos y de
México, así como efecto puntual en el ciclo
productivo y de inversión en detrimento.
La incertidumbre priva aún más en la Unión
Americana. Ayer, los principales
índices accionarios del país vecino
terminaron de forma mixta, el Dow Jones cayó
ligeramente, mientras que el S&P 500 y
Nasdaq avanzaron 0.38% y 0.87%
respectivamente, la sesión presentó
inestabilidad ya que los inversionistas se
encuentran a la espera de los anuncios
arancelarios de Trump, lo que genera cautela
ante la probabilidad de una desaceleración
económica y mayor inflación.
Confianza empresarial a la baja
En México los principales indicadores de la
actividad económica del país, así como de la
confianza del sector empresarial, siguen
mostrando signos de acelerada incertidumbre.
En marzo de 2025 y con cifras desestacionalizadas,
el Indicador Global de Opinión
Empresarial de Confianza --que es el
promedio ponderado de los indicadores de los
cuatro sectores que lo integran— fue de 49.3
puntos y representó una caída de 0.8 puntos
en relación con el mes anterior y de
5.4 puntos, en su comparación anual. Con
esta última observación, el indicador se
ubica por debajo del umbral de los
50 puntos. El sector más afectado es el de
la
Construcción,
que por séptimo mes consecutivo se mantuvo
por debajo del umbral de los 50 puntos.
Si
bien se podría considerar a México como el
país más beneficiado del proceso de
relocalización como consecuencia,
principalmente de su situación geográfica,
hasta el momento no hay indicios de que haya
tenido efectos positivos en el ritmo de
crecimiento de la actividad económica, dada
la falta de incentivos reales, como un
entorno conducente para la inversión y los
negocios.
La
preocupación aumenta ante los efectos que
puede generar la política arancelaria
instrumentada por los Estados Unidos, que ya
ha comenzado a poner en riesgo la viabilidad
del mismo proceso de relocalización puesto
que, con sus políticas, ese gobierno intenta
relocalizar a las empresas, incluyendo las
estadounidenses que están en otros países,
en su territorio, lo que podría inhibir la
intención de invertir en México.
Aunque hasta el momento no hay cálculos
definitivos de cuál sería el costo de dicha
política arancelaria, existen algunas
opiniones que consideran que su impacto
sería moderado en México. Sin embargo, las
expectativas de crecimiento ya reflejan la
intranquilidad de esta coyuntura con
pronósticos de crecimiento cada vez menores,
incluso en algunos casos con previsiones ya
negativas.
En
este contexto, la información más reciente
muestra que la economía se debilita más
rápido de lo previsto, en línea con el
constante ajuste a la baja de los
pronósticos de crecimiento de la actividad
económica.
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