Cuenta Corriente

 

Por Alicia Salgado

 

 

Aumento a tarifa eléctrica industrial: golpe a la inflación

 

El cambio en el procedimiento de cálculo de las tarifas de porteo que cobra la CFE a las generadoras independientes de contratos legados (los de autoabasto y generadores independientes) fue aprobado por unanimidad de los integrantes del órgano de gobierno de la Comisión Reguladora de Energía (CRE).

 

Son dos resoluciones que muestran la intención de elevar la tarifa de interconexión o porteo, pero no detallan la metodología del cálculo que se usará para fijar el costo de la CFE en materia de transmisión, lo que torna muy impreciso el impacto.

 

El primer efecto, además de aumentar la distancia entre el sector privado y el gobierno de López Obrador, es la decisión del gobierno federal de encontrar una fuente de ingresos adicional para la CFE, pero el segundo será el efecto directo sobre precio al consumidor de muchos bienes y servicios en México, no sólo consumidos aquí, sino también producidos para exportar.

 

El pass through será inmediato. El generador tiene contratos y se afectan, los mismos compromisos de inversión con bancos, afores y fibras que se afectarán en materia de cumplimiento de covenants.

 

Por lo que hemos visto, en los contratos se establece el costo del suministro de la generación básica y se agrega el componente del costo de transmisión, que es fijado por el regulador atendiendo los costos de operación de la CFE. Así que este último se pasa al cliente o socio del generador privado, sea termoeléctrica o generadoras intermitentes, de manera que entre más alto sea el “ajuste de la tarifa” mayor será el impacto en el costo de electricidad de automotrices, bancos, tiendas de autoservicio, hoteles, aeropuertos, gasolineras, hospitales, departamentales, agroindustria, acereras, vidrieras y mineras.

 

El escenario económico en México no es fácil, pero para el secretario de Hacienda, Arturo Herrera, y del gobernador del Banco de México, Alejandro Díaz de León, será un factor a considerar, no sólo porque implicaría precios más altos.

 

El ramalazo le tocará seguro a los costos de construcción de las obras de infraestructura del propio Presidente, como el Tren Maya o la refinería de Dos Bocas, porque no habrá cementera contratada que no tenga que elevar el costo del producto si suben en un 40% la tarifa eléctrica, (si el aumento es de 500% o como se rumoraba ayer).

 

Es evidente que el CCE y la Concamin levantarán la voz porque las empresas afectadas generan aproximadamente el 35% del PIB, entre nacionales y extranjeras y, su operación en México está en todo sector económico.

 

Recuerde que le comenté que en todo este asunto de los acuerdos del Cenace, la Sener y la transmisión y distribución, estaba en el fondo la intención de elevar las tarifas de porteo y regular desde la CFE a las generadoras privadas de energía (de toda clase).

 

Éstas, con la figura de autoabasto, venden energía a alrededor de 40 mil o 50 mil grandes usuarios calificados (centros de carga mayores de 1Mw), pero entre ellos está la mayoría de las empresas internacionales que se han establecido en México y, de cara a la entrada en vigor del T-MEC, pues ahora resulta que esta revisión podría reducir los incentivos para quedarse aquí. ¡Buen deal para Trump!, ¿no?

 

Si el aumento es extraordinario y surge de la modificación de la metodología de la CRE, cabe el amparo indirecto porque el porteo estampilla y la metodología de cálculo incluida en los contratos legados está en el artículo 12º, transitorio de la Ley de la Industria Eléctrica.

 

Dejo una reflexión: La disputa es por la forma en que se transformaron las sociedades de autoabastecimiento, que en opinión de Bartlett y Rocío Nahle, son una simulación de venta de generadores privados a privados a costa de la CFE.

Recuerde que siendo senador Manuel Bartlett lideró con el PT y el grupo hoy de Morena, una controversia constitucional para desconocer el acuerdo al que se llegó con los contratos legados.  La nueva LIE los reconoce, no los anula, tienen un principio de no retroactividad y la controversia no prosperó.

 

El cambio en el procedimiento de cálculo de las tarifas de porteo que cobra la CFE a las generadoras independientes de contratos legados (los de autoabasto y generadores independientes) fue aprobado por unanimidad de los integrantes del órgano de gobierno de la Comisión Reguladora de Energía (CRE).

 

Son dos resoluciones que muestran la intención de elevar la tarifa de interconexión o porteo, pero no detallan la metodología del cálculo que se usará para fijar el costo de la CFE en materia de transmisión, lo que torna muy impreciso el impacto.

 

El primer efecto, además de aumentar la distancia entre el sector privado y el gobierno de López Obrador, es la decisión del gobierno federal de encontrar una fuente de ingresos adicional para la CFE, pero el segundo será el efecto directo sobre precio al consumidor de muchos bienes y servicios en México, no sólo consumidos aquí, sino también producidos para exportar.

 

El pass through será inmediato. El generador tiene contratos y se afectan, los mismos compromisos de inversión con bancos, afores y fibras que se afectarán en materia de cumplimiento de covenants.

 

Por lo que hemos visto, en los contratos se establece el costo del suministro de la generación básica y se agrega el componente del costo de transmisión, que es fijado por el regulador atendiendo los costos de operación de la CFE. Así que este último se pasa al cliente o socio del generador privado, sea termoeléctrica o generadoras intermitentes, de manera que entre más alto sea el “ajuste de la tarifa” mayor será el impacto en el costo de electricidad de automotrices, bancos, tiendas de autoservicio, hoteles, aeropuertos, gasolineras, hospitales, departamentales, agroindustria, acereras, vidrieras y mineras.

 

El escenario económico en México no es fácil, pero para el secretario de Hacienda, Arturo Herrera, y del gobernador del Banco de México, Alejandro Díaz de León, será un factor a considerar, no sólo porque implicaría precios más altos.

 

El ramalazo le tocará seguro a los costos de construcción de las obras de infraestructura del propio Presidente, como el Tren Maya o la refinería de Dos Bocas, porque no habrá cementera contratada que no tenga que elevar el costo del producto si suben en un 40% la tarifa eléctrica, (si el aumento es de 500% o como se rumoraba ayer).

 

Es evidente que el CCE y la Concamin levantarán la voz porque las empresas afectadas generan aproximadamente el 35% del PIB, entre nacionales y extranjeras y, su operación en México está en todo sector económico.

 

Recuerde que le comenté que en todo este asunto de los acuerdos del Cenace, la Sener y la transmisión y distribución, estaba en el fondo la intención de elevar las tarifas de porteo y regular desde la CFE a las generadoras privadas de energía (de toda clase).

 

Éstas, con la figura de autoabasto, venden energía a alrededor de 40 mil o 50 mil grandes usuarios calificados (centros de carga mayores de 1Mw), pero entre ellos está la mayoría de las empresas internacionales que se han establecido en México y, de cara a la entrada en vigor del T-MEC, pues ahora resulta que esta revisión podría reducir los incentivos para quedarse aquí. ¡Buen deal para Trump!, ¿no?

Si el aumento es extraordinario y surge de la modificación de la metodología de la CRE, cabe el amparo indirecto porque el porteo estampilla y la metodología de cálculo incluida en los contratos legados está en el artículo 12º, transitorio de la Ley de la Industria Eléctrica.

 

Dejo una reflexión: La disputa es por la forma en que se transformaron las sociedades de autoabastecimiento, que en opinión de Bartlett y Rocío Nahle, son una simulación de venta de generadores privados a privados a costa de la CFE.

Recuerde que siendo senador Manuel Bartlett lideró con el PT y el grupo hoy de Morena, una controversia constitucional para desconocer el acuerdo al que se llegó con los contratos legados.  La nueva LIE los reconoce, no los anula, tienen un principio de no retroactividad y la controversia no prosperó.


 

(La columna Cuenta Corriente se publica de lunes a viernes en el periódico Excélsior. Se reproduce en este sitio con la autorización de la autora).