Coyuntura Empresarial y Financiera

 

 

Por Víctor Ortiz Niño

   

 

El escenario hasta 2029 será incertidumbre

 

 

El sector exportador nacional es uno de los principales motores de la economía nacional al representar aproximadamente el 36 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), estando concentradas en un 90 por ciento en manufacturas, de las cuales las correspondientes al sector automotriz y productos electrónicos las liderean, teniendo como mercado principal Estados Unidos en un 80 por ciento.

 

Por ello cobra relevancia que el 1 de julio de 2026, se haya anunciado que el Tratado México, Estados Unidos y Canadá este sujeto a un proceso de revisión anual hasta que se alcance un nuevo acuerdo, o hasta 2036, lo cual deja las reglas actuales, pero bajo la condición que pueden ser cambiadas en una revisión.

 

Ante ello Fitch Ratings, señaló en un estudio que esencialmente se preserva el statu quo manteniendo las normas comerciales actuales pero sujetas a la incertidumbre continua.

 

Opina que el T-MEC sea finalmente renegociado antes de su vencimiento en 2036, dada su importancia para los tres países y que una salida estadounidense que rompa el bloque comercial es poco probable dado la resistencia del Congreso estadounidense (que tendría que aprobar tal medida) y de grupos empresariales.

 

Considera que incluso sin un acuerdo, Canadá y México enfrentan los niveles más bajos de proteccionismo comercial entre los principales socios comerciales de Estados Unidos., lo que preserva su ventaja competitiva.

 

Aunque los aranceles generales rondan el 10 por ciento tanto para México como para Canadá, el T-MEC ofrece considerables excepciones, lo que genera tipos arancelarios efectivos del 3,6 por ciento para México y del 3,2 por ciento para Canadá (según datos comerciales hasta abril de 2026).

 

No obstante, el proteccionismo estadounidense ha desafiado algunos sectores, como la industria automovilística mexicana, y ha aumentado la incertidumbre que pesa sobre la inversión. Por tanto, el statu quo sigue siendo un trasfondo desafiante para ambos países.

 

Los analistas de Fitch indican que las demandas estadounidenses, giran en torno a las normas de origen, las protecciones a la industria láctea canadiense, las políticas de compra canadiense, la exclusión del licor estadounidense en ciertas provincias, las políticas digitales, las importaciones realizadas con trabajo forzado y el comercio con China. Estos pueden afectar a la tonalidad.

 

Sin embargo, el momento de cualquier acuerdo trilateral final es incierto. Un periodo prolongado de revisiones anuales podría agravar la incertidumbre continua, nublando la visibilidad a largo plazo importante para las decisiones de inversión empresarial. Esto ya ha afectado la inversión y la contratación en Canadá y México.

 

Por su parte Paulina Anciola, analista en Grupo Financiero Banamex, considera que, en el plano geopolítico, la presión más urgente para la administración de Donald Trump es contener a China, y esta revisión del T-MEC permite a la Casa Blanca presionar a México y Canadá para que alineen sus políticas comerciales con el enfoque de Washington.

 

En esa medida, Trump también ponderará el mejor uso que pueda hacer del T- MEC como un instrumento de competencia estratégica, lo cual implicaría, en primera instancia, que la extensión no se anunciaría en 2027.

 

Además, apuntaría no sólo a que difícilmente lo rompería sino también a que para él sería muy arriesgado dejar al Congreso electo en 2028 la definición de los términos en que se reconfigurarían acuerdos bilaterales y a que probablemente buscará administrarlo eficazmente mientras dure su mandato, para cerrarle ese recurso a su sucesor, por lo que Trump intentaría concluir el proceso de revisión poco antes del relevo presidencial del 20 de enero de 2029.

 

Así mismo Gabriela Siller directora de análisis económico financiero en Grupo Financiero Base considera que la revisión anual del T-MEC plantea un escenario complejo y de incertidumbre para la integración comercial de Norteamérica, pues se espera que más que una revisión, se trate de una renegociación dura, en la que Estados Unidos marcará la pauta para realizar modificaciones. Esto debido a la asimetría de la relación comercial, al ser México altamente dependiente del comercio con su vecino del norte.

 

Además, durante el segundo mandato de Donald Trump, sus acciones dejan en claro que la política comercial con el resto del mundo es una herramienta más para lograr objetivos distintos al comercio.

 

También indica que es improbable que el gobierno de Estados Unidos ponga fin al tratado de forma anticipada, pues al interior son varios estados clave los que dependen de sus exportaciones a México, destacando Texas, con fuerte presencia republicana en el Congreso.

 

Ante lo anterior en mi rancho señalaron: “Necedad es contender, con quien no puedes vencer”.

 

https://www.youtube.com/shorts/Aodkdi37mN0

 

victor_ortiz_nino@gmail.com