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Coyuntura Empresarial y Financier
Por Víctor Ortiz Niño
La demografía rompe viejos clichés
Nuestro país está sufriendo un cambio drástico en la
composición, estructura, distribución y evolución de la población (demografía),
lo que está afectando a toda la sociedad, con sus implicaciones económicas,
financieras, políticas y sociales, debido a que viejos clichés están siendo
superados.
Antes de seguir adelante, le propongo conteste si
son ciertos los siguientes argumentos: México tiene un rezago económico
importante; es un País de jóvenes; la tasa de natalidad va al alza y el campo
tiene la mayor cantidad de población.
De acuerdo al “Programa nacional de población
2026-2030”, publicado en el Diario Oficial de la federación el 18 de mayo de
este año, ninguna de las afirmaciones anteriores es ciertas, ya que la población
está envejeciendo, no se presentan nacimientos en la proporción adecuada para
reponer la población y somos ya una nación con la mayor cantidad de población en
centros urbanos.
https://www.dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5787678&fecha=18/05/2026#gsc.tab=0
De acuerdo al documento de referencia, el cual usaré
para la presente columna, México es el decimocuarto país más extenso del mundo,
la decimosegunda economía más grande y el undécimo más poblado, con casi 133
millones de personas.
La distribución territorial de la población mexicana
se caracteriza por una marcada concentración en zonas urbanas, con una tendencia
creciente hacia la urbanización y una disminución relativa de población en las
áreas rurales.
En 453 ciudades -13 de las cuales tienen un millón o
más de habitantes- se concentra aproximadamente 69% de la población del país. La
profunda transformación urbana de las últimas cinco décadas, marcada por un
crecimiento poblacional acelerado y una expansión territorial significativa de
las ciudades, refleja la transición de un modelo urbano relativamente compacto a
uno disperso, con un aumento notable de la urbanización en las periferias.
Este proceso se asocia, entre otros factores, con la
industrialización, así como con políticas públicas que favorecieron la expansión
habitacional a bajo costo. Este crecimiento descontrolado generó grandes retos,
como la fragmentación del territorio urbano, la segregación socioespacial y el
deterioro ambiental.
Las metrópolis, como la Ciudad de México, Monterrey
y Guadalajara vieron surgir cinturones de marginación y pobreza urbana,
caracterizados por deficiencias en infraestructura básica, transporte público
ineficiente y baja calidad de vida.
Actualmente, en las más de 184 mil localidades
rurales (comunidades con menos de 2,500 habitantes, dispersas en todo el país,
con mayor presencia en Oaxaca, Chiapas y Guerrero) (35) reside aproximadamente
20% de la población.
Cerca de 11.4 millones de personas habitan en 790
municipios con alta y muy alta marginación (36) mientras 4.5 millones residen en
28,410 localidades en la misma situación.
En las 3,448 localidades en transición rural-urbano
(consideradas en el tamaño de localidad de 2,500 a 14,999 habitantes) vive
alrededor de 14.9% de la población (39) Estas localidades en proceso de
urbanización, con mejoras en infraestructura y servicios, funcionan como centros
de conexión entre zonas rurales y urbanas, facilitando el acceso a mercados y
servicios.
Nuestro país experimenta una transformación profunda
en su dinámica y estructura demográfica, con una tasa de crecimiento poblacional
que disminuyó de forma sostenida, al pasar de 3.2% anual en la década de los
años 70, cuando la población tendía a duplicarse cada 20 años, a menos del 1% en
la actualidad.
También descendió la fecundidad, se redujo la
mortalidad y aumentó la esperanza de vida; actualmente, la esperanza de vida del
total de población mexicana es de 75.85 años (79.24 para las mujeres y 72.74
años para los hombres), 15 años más que en 1970.
En consecuencia, el país se encuentra en un proceso
de envejecimiento acelerado, que acarrea transformaciones significativas que
impactarán en la estructura por edades, la distribución territorial de la
población y un amplio conjunto de necesidades sociales.
La reducción de la fecundidad va acompañada de una
disminución en el tamaño de las familias, que también se vuelven más diversas,
en 2023 el promedio general de integrantes de los hogares fue de 3.3 personas,
3.5 en los hogares con jefatura masculina y 3 en los encabezados por mujeres y
se estima que seguirá descendiendo por efecto de la baja fecundidad y del cambio
en las preferencias reproductivas de las mujeres y las familias.
El envejecimiento poblacional suele ir acompañado de
una reducción en el tamaño de los hogares, principalmente por el aumento de
hogares unipersonales.
En 2026, la niñez menor de 12 años representa 18.45%
del total, las y los adolescentes y jóvenes de 12 a 29 años conforman 29.74%,
las personas de 30 a 59 años concentran 38.56% de la población y las personas de
60 años y más son 13.24% del total.
Hacia 2034, se estima que habrá mayor proporción de
personas mayores con respecto de niñas y niños (16.8% frente a 16.2%). En el
largo plazo, México tendrá una estructura de población con una elevada
proporción de personas mayores que serán más longevas y tendrán una menor
descendencia.
Al cuarto trimestre de 2025, la población ocupada a
nivel nacional fue de 59.8 millones de personas, de ellas, 24.5 millones fueron
mujeres y 35.3 millones hombres.
Por otro
lado, subsisten brechas de desigualdad importantes entre personas trabajadoras
formales e informales. Las personas trabajadoras informales representan más de
la mitad de la población ocupada.
Las personas jóvenes presentan tasas de desempleo
abierto superiores al promedio nacional, con desafíos adicionales, como la falta
de experiencia laboral y oportunidades de formación.
Se estima que la escolaridad promedio en México en
2024 fue de 10.2 años de estudio, lo que equivale a completar la educación
básica y parte de la media superior. Existe una variación significativa en la
escolaridad promedio entre entidades federativas, que refleja disparidades en el
acceso y la calidad de la educación entre las distintas regiones del país.
La Ciudad de México registra el nivel más alto, con
un promedio de 11.8 años de escolaridad, Chiapas tiene el nivel más bajo, con un
promedio de 8.2 años.
Cómo se observa, nuestro País está en un cambio
demográfico importante, el cual debe ser considerado en las políticas públicas y
por nosotros en lo particular a fin de adaptarnos a lo que vendrá en el corto y
mediano plazo a nivel económico, financiero y social.