Coyuntura Empresarial y Financiera

 

 

Por Víctor Ortiz Niño

   

 

Persiste la informalidad y la población pierde gusto por el trabajo

 

 

En nuestro país se está presentando dos fenómenos que ya nos afectan y se acentuarán en el mediano plazo, teniendo como efecto una mayor polarización social y abatimiento en el nivel de vida de la población: 1.- trabajo informal y 2.-parte de la población deja de buscar trabajo, debido a políticas gubernamentales que han tenido efectos secundarios negativos.

 

Antes de seguir, podría usted responder las siguientes preguntas: ¿En su círculo social, conoce personas que han sido liquidadas de su trabajo? ¿Qué han hecho cuando les sucedió esa delicada situación? ¿Ha visto disminuir el trabajo informal? ¿Conoce o sabe de personas que no buscan empleo, porque pierden los apoyos gubernamentales? ¿Sabe de personas que piden a sus empleadores que no les den de alta en el Seguro, ya que podrían quitarles lo que les da el gobierno?

 

Si se revisan las cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) a través de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), se encuentra que la tasa de informalidad laboral, se ha mantenido en niveles cercanos al 55 por ciento de la Población Económica Activa (PEA) en los últimos 20 años, al menos.

 

Lo anterior es preocupante porque en 2006 la PEA era de 44.4 millones de habitantes, es decir 24.4 estaban en la informalidad, mientras que para 2026 la PEA es de 61.8 millones, lo que involucra que 33.9 laboran en la informalidad, situación que muestra que la población en condiciones laborales informales, aumentó en 9.6 millones y no ha disminuido, como debería ser si se tuvieran condiciones favorables para encontrar un trabajo con las prestaciones de ley.

 

De esta forma queda de manifiesto que las políticas gubernamentales no han logrado abatir el nivel de trabajos informales, situación que es preocupante actualmente, porque en el periodo de enero a junio del presenta año se han generado 70 mil empleos informales y han disminuido 363 mil los trabajos formales, existiendo una tendencia de que se mantengan estas condiciones en lo que resta del año.

 

Los analistas coinciden en sus exposiciones que las causas porque no se generen más empleos formales, son los problemas de gobernanza e inseguridad pública; el elevado déficit fiscal, en un entorno de alta rigidez del gasto público; los recortes de inversión pública; el manejo “soberanía energética”; el que el gobierno federal destine recursos públicos para apoyar a empresas quebradas como PEMEX o a proyectos dl sexenio anterior que generan pérdidas; la desconfianza por invertir debido al  debilitamiento institucional de México, con la eliminación de organismos autónomos reguladores de mercado en 2024; la incertidumbre generada por la revisión anual del Tratado México Canadá Estados Unidos (T-MEC).

 

Otro factor que ha surgido en los últimos años, han sido las consecuencias laterales generadas por los programas sociales, en temas de apoyos gubernamentales directos a la población, de forma indiscriminada y sin compromiso alguno por parte de las personas beneficiadas, que impulsó Andrés López y el actual gobierno federal, excepción hecha de los dirigidos a las personas de la tercera edad.

 

No cabe duda que han sido de beneficio, pero se ha generado un efecto secundario en la población que los recibe: los considera como un ingreso seguro y visualizan que, si reúnen los que reciben los diferentes miembros de la familia, se llega a un ingreso que permite vivir, sin grandes condiciones de bienestar, pero sin trabajar, lo que fomenta que no busquen superarse.

 

A lo anterior hay que agregar las condiciones humanas, de parte de población de irse por el camino del menor esfuerzo, buscando la mayor satisfacción posible en el corto plazo, lo que ha generado falta de trabajadores en diferentes partes de la República.

 

Con todo lo anterior en mi rancho recordaron: “No le des pescado al que hambre tiene, enséñale a pescar”.

 

victor_ortiz_nino@gmail.com