Coyuntura Empresarial y Financiera

 

Por Víctor Ortiz

 

 

 

 

Regreso a la actividad en un entorno difícil y diferente 

 

 

El próximo 1 de junio se reanudan oficialmente parte de las actividades del País, pero sin datos claros de la magnitud de la pandemia del coronavirus, sin indicadores precisos de cuando y cómo se va a hacer, todo ello en actividades globalizadas, en un mundo laboral que se tiene que adaptar a los nuevos requerimientos sociales y sanitarios.

 

De acuerdo al semáforo dado a conocer por el Gobierno federal, desde el 18 de mayo se podrían reanudar todas las actividades en 324 municipios; siendo a partir del 1 de junio cuando se podrá hacerlo en función del color del semáforo que se tenga en la comunidad, además del tipo de actividad que se realice, esencial o no esencial.

 

El problema es que no se definió cuales parámetros o indicadores se van a tomar para que pase de un color a otro. Además de que les tomo tiempo definir que actividades son esenciales y cuales son no esenciales, situación a la cual ya nos tiene acostumbrados este Gobierno federal, al cual no le gusta definir metas y objetivos cuantitativos.

 

En el caso de la CDMX, se anunció que las actividades, esenciales y no esenciales, se reanudarán el 15 de junio porque estamos en semáforo rojo ya que la ocupación de los hospitales dedicados al coronavirus es mayor al 65% y la tendencia de los contagios de coronavirus va al alza, pasaremos a naranja cuando la ocupación sea menor a 65% con 2 semanas a la baja de los contagios, al amarillo cuando la ocupación sea inferior al 50% con tendencia de contagio a la baja y a verde cuando la ocupación sea menor al 50% y la misma se haya mantenido en un mes.

 

Como se observa en el semáforo de la CDMX existen parámetros que nos indican cuando se pasará de un color a otro, desde luego son discutibles y mejorables.

Otro punto a señalar es que las muertes y contagios por coronavirus van a persistir cuando se regrese a las actividades, lo que abre una gran interrogante:

 

¿Se hará público un plan para que la población adopte precauciones ante la persistencia del coronavirus?

 

De acuerdo a diversos modelos, lo peor del contagio lo estamos padeciendo y cederá hasta mediados de junio, probablemente, siendo septiembre el mes en que llegaremos al mínimo de contagios. Sin embargo, estos modelos no incorporan los re-contagios que se pueden presentar por la reactivación de actividades.

 

Youyang Gu, analista independiente que ha desarrollado diversos modelos sobre el COVID-19 y que se consideran relativamente acertados, señala que el escenario medio para el 4 de agosto indica que en México tendremos 85,244 fallecimientos por coronavirus, mientras que en Estados Unidos llegarían a 180,880, https://covid19-projections.com/#rest-of-world-summary.

 

Ahora, lo que encontraremos al regresar a las actividades lo señala González Sánchez, Presidente de PwC España, el cual en el artículo Hacia un cambio de paradigma, https://ideas.pwc.es/archivos/20200417/hacia-un-cambio-de-paradigma/, nos señala que “lo que estamos viviendo –con un parón casi absoluto de la economía y una suspensión total de las relaciones sociales– resulta inédito en la historia contemporánea. Cuando superemos esta crisis, nada volverá a ser como antes. Eso es una realidad que hay que aceptar si se quiere afrontar con eficacia la vuelta a la normalidad, sea cuando sea. Es verdad que el coronavirus va a cambiar el mundo, pero es cierto también que el mundo y los modelos sobre los que se sustentaba ya mostraban síntomas de agotamiento”.

 

“De estos cambios, los estructurales y los motivados por el confinamiento, se derivarán enormes transformaciones. El mundo que nos vamos a encontrar después va a ser completamente diferente, y creo que necesitaremos modelos empresariales, económicos y de Estado que respondan mejor a cinco cualidades:

 

Resiliencia: Debemos dejar de pensar que las economías pueden crecer permanentemente en ciclos infinitos porque el mundo no lo absorbe. 

 

Tecnología: Los modelos productivos y de trabajo también serán distintos, el teletrabajo será una opción de flexibilidad que todas las empresas deberán facilitar, el comercio online crecerá mucho más rápido de lo estimado,

 

Eficiencia: De esta crisis saldrán mejor paradas todas aquellas economías y empresas con culturas que alineen el gasto con la generación de valor. 

 

Calidad y solidez financiera: Esta crisis ha roto multitud de cadenas de suministro, por la rotura de un eslabón por quiebra de un proveedor con insuficientes recursos para soportar el bache.

 

Compromiso social: En una crisis de la magnitud que estamos viviendo, las empresas –especialmente las menos afectadas o simplemente aquellas que cuentan con una mayor fortaleza– están siendo clave en la ayuda que la sociedad está requiriendo”.

 

Ante lo anterior en mi rancho exclamaron: “Estamos en medio del huracán, preparémonos para lo peor”.

 

 

 

 


victor.ortiz.nino@gmail.com