Coyuntura Empresarial y Financiera

 

 

Por Víctor Ortiz Niño

   

 

Comprendiendo la informalidad

 

 

La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) de agosto del 2026 señala que en México el total de personas ocupadas fue de 60.0 millones, 24.7 millones de mujeres y 35.3 millones de hombres, de las cuales el 55.1 por ciento labora en la informalidad, aportando el 25 por ciento al Producto Interno Bruto (PIB), lo que refleja que es la que más genera empleos, pero no es productiva de forma importante.

 

Se debe señalar que la informalidad laboral o trabajo informal, tiene diferentes enfoques sobre que es, pero se puede señalar como aquella que engloba todas aquellas ocupaciones y formas de producción, que son ejercidas por personas o empleados que reciben ingresos cuyas condiciones de trabajo no se encuentran reguladas por un marco legal, es decir no cuenta con seguridad social o protección legal e institucional correspondientes, en gran cantidad de actividades económicas.

 

Tradicionalmente la informalidad se maneja a través de teorías y políticas económicas generales, que no consideran los motivos de lo que debe ser su principal objetivo: las personas y sus necesidades.

 

Por ello, es importante lo que William Maloney, Guillermo Beylis, Nathalie Gonzalez Prieto y Andrés Zambrano, señalan en el informe “Racionalizar la informalidad” que elaboraron para el Banco Mundial, donde indican que los enfoques tradicionales suponen que estos trabajadores están excluidos de empleos formales, pero eso es solo parte de la historia, porque los asalariados informales sí muestran señales de exclusión, pero el grueso del sector, el autoempleo, responde a otra lógica: la de una elección racional. https://blogs.worldbank.org/es/latinamerica/historia-de-datos-lo-que-los-trabajadores-informales-realmente-valoran?cid=ECR_E_NewsletterWeekly_ES_EXT&deliveryName=DM290440.

 

Los especialistas siguen historias de datos que muestran que los trabajadores informales en América Latina valoran: 1) la flexibilidad y la autonomía; 2) el verdadero costo de los beneficios formales y 3) cómo el crecimiento puede generar la demanda de más empleo formal:

 

1. El valor de ser su propio jefe. - Para millones de trabajadores en la región, el cálculo que inclina la balanza por el autoempleo informal, incluye algo que no aparece en ningún recibo de sueldo: el control sobre su propio tiempo y la libertad de ser su propio jefe.

 

2. Un impuesto escondido ¿Cuánto vale realmente la promesa de la formalidad? - Un buen empleo es más que un ingreso: es dignidad, propósito y el camino más seguro para salir de la pobreza.

 

La protección social que acompaña al empleo formal debería ser parte de ese paquete; sin embargo, en América Latina esos beneficios pueden costar mucho más de lo que los trabajadores los valoran, en parte por falta de información y en parte porque no siempre les sirven o se cumplen.

 

3. El desafío es crecer. - El nivel de autoempleo no es una anomalía latinoamericana: es parte del proceso de desarrollo. Su peso en la fuerza laboral cae de manera sostenida a medida que las empresas formales más grandes se vuelven más productivas y ofrecen mejores empleos.

 

El mayor obstáculo para el crecimiento y la creación de buenos empleos no es la existencia de microempresas informales: es el escaso dinamismo de las empresas formales más grandes.

 

Ante ello, el estudio concluye que lo que reduce la informalidad de manera sostenida es el crecimiento de esos emprendedores en sectores como la agroindustria, el turismo, la manufactura o la energía, con las condiciones que lo hacen posible:

 

Mejores habilidades en la fuerza laboral, un entorno regulatorio que permita a las mejores empresas alcanzar su potencial, y sistemas de protección social que los trabajadores genuinamente valoren.

 

Cuando eso ocurre, el resultado se mide en personas: más y mejores empleos, ingresos más estables y oportunidades reales en las comunidades donde la gente vive. https://openknowledge.worldbank.org/server/api/core/bitstreams/1256b9f8-117b-4ce9-bfb4-ff42e200b977/content

 

Con ello, en mi rancho señalaron: “Hace más una hormiga andando que un gigante parado”.

 

 

victor_ortiz_nino@gmail.com