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Por la Espiral
Por
Claudia Luna Palencia

Reino Unido es el paisito que avizoró Vargas Llosa
Cero y van seis primeros ministros en diez años en
Reino Unido. Y, no parce que el séptimo, vaya a resolver el laberinto de la
soledad y la caída en desgracia que viven tanto la economía como la sociedad
británica. Esta vez, el que se va es Keir Starmer… no ha durado ni dos años en
el cargo de primer ministro.
Prácticamente entre sollozos, anunció su dimisión este 22 de junio, aunque ya
llevábamos semanas aquí en Europa con rumores de que Starmer caería en cualquier
momento. Y, lo hizo después de la reunión del G7 en Francia.
Trump por cierto ya intuía algo porque apenas y le dirigió unas cuantas miradas:
no se caían nada bien, es más hacían cortocircuito. Starmer poco hizo para
entrar al trapo de las exigencias del mandatario norteamericano.
En la mañana de este pasado lunes, Starmer decidió comunicarle al rey Carlos III
su decisión. Pocas cosas salen bien en Reino Unido desde la muerte de Isabel II;
hasta la monarquía está sumergida en un laberinto de descrédito al que ha
contribuido el escándalo del pedófilo Jeffrey Epstein.
Starmer se va: el político de 63 años asumió el poder, el 5 julio de 2024,
y lo hizo con un consistente apoyo devolviendo al poder al Partido Laborista
tras años de convulsión política, entre una y otra dimisión de primeros
ministros del Partido Conservador.
Un partido que, por cierto, fue responsable de esa locura llamada Brexit, a la
que primero impulsó mediante un referéndum y luego consumó en un agrio divorcio
con la Unión Europea. Ayer, 23 de junio se cumplieron diez años del Brexit.
Y, ese espectro, sigue arrastrando a los británicos a la debacle; los persigue
como si fuese un demonio maldito e implacable dispuesto a recordarles cada día,
minuto a minuto, el costo de su orgullo y obcecación.
A COLACIÓN
Starmer es el sexto primer ministro que tiene Reino Unido en diez años. El costo
de la salida de la economía británica de la UE ha sido elevado y ha sumido al
país en una vorágine de inestabilidad política. “El mayor orgullo de mi vida ha
sido convertirme en primer ministro, pero entiendo que ya no cuento con la
gracia y el respaldo de mi partido”.
De posible sucesor suena, su compañero de partido Andy Burnham, quien recién
ganó una elección en Makerfield (la semana pasada) y recién juró como diputado
en Westminster.
Starmer permanecerá en el cargo hasta que el Partido Laborista elija a un nuevo
líder, lo cual ocurrirá antes de que el Parlamento regrese a las sesiones en
septiembre próximo.
Las reacciones políticas a la dimisión de Starmer no han dejado de suceder: la
ministra de Asuntos Exteriores, Yvette Cooper, declaró que Starmer ha restaurado
decisivamente la credibilidad internacional de Reino Unido. Y, el secretario de
Negocios, Peter Kyle, refirió que Starmer se ganó su respeto cuando logró que su
partido ganase las elecciones.
El frente político inmediato de Reino Unido no será fácil. Tanto los partidos
independistas de Escocia como la ultraderecha británica están pidiendo
elecciones generales.
Nigel Farage ya se frota las manos y demanda elecciones sabe que esto es agua de
mayo para la ultraderecha. Hay demasiados intereses en el interior de Reino
Unido que quieren evitar una cohesión social y que el británico piense con
claridad.
La Casa Blanca promete más comercio si al final se queda al frente de Downing
Street un político que sintonice con las locuras ultranacionalistas de Trump. La
realidad es que Reino Unido no es Estados Unidos y, sin la UE es lo que es: ese
paisito que, hace años desdibujó tan certeramente, Mario Vargas Llosa, en un
brillante artículo en El País.
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Claudia Luna Palencia
Journalist Economist Writer
Correspondent in Spain Revista Vértigo
W Radio Televisa
CEO of Conexión Hispanoamérica
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