Por la Espiral

 

 Por Claudia Luna Palencia

Armas y defensa el logro de Trump

   

 

De acuerdo con el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI, por sus siglas en inglés) el gasto militar en la Unión Americana pasó en 2016 de 600 mil millones de dólares a 732 mil millones de dólares en  la actualidad.

 

            Los cuatro años de gobierno de Trump han estado marcados por un considerable rearme militar,  una nueva carrera armamentista y una presión ejercida desde la Casa Blanca para obligar a sus aliados de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) a llevar a cabo un incremento en sus aportaciones en gasto en defensa como porcentaje de su PIB.

 

            El máximo logro del inquilino de la Casa Blanca no ha sido económico más bien reubicar las prioridades de un rearme para hacer frente a las estrategias de China y de Rusia.

 

            Y además ha robustecido su  papel como suministrador de armamento en el mundo, según los datos de SIPRI, Estados Unidos vende el 57.9% de las armas que se comercializan a otros países, le siguen Reino Unido con el 9.6%; Rusia con el 7.1%; y otros países europeos con el 4.2 por ciento.

 

            Los principales viajes de Trump hacia el exterior han  tenido casi siempre la firma de varios contratos de venta de armamento de nueva generación: con Arabia Saudita  signó el suministro de equipo militar por 100 mil millones de dólares enfocado sobre todo en la Terminal de Defensa  Área a Gran Altitud (THAAD, por sus siglas en inglés).

 

            Hay otros países más: Israel, Marruecos, España, Hungría, Polonia, Emiratos Árabes Unidos hasta la propia Corea del Sur le fue indilgada una venta de armamento tras la  mediación infructuosa de Trump para un acuerdo de paz entre Corea del Sur y Corea del Norte; y China, a pesar de protestar diplomáticamente, ha tenido que atestiguar la venta de armas norteamericanas a Taiwán.

 

            Las armas primero, la gente después. Trump en campaña y en busca de la reelección nunca ha escondido su  favoritismo porque el ciudadano en Estados Unidos compre armas para defenderse, si su antecesor Barack Obama lloró tras la última masacre en un colegio en Newtown, él en cambio ve plausible su libre adquisición para que la gente pueda defenderse ante cualquier amenaza.

 

            En plena pandemia, la Asociación Nacional del Rifle (NRA) reconoció un incremento “abrumador” en la venta  de armas al interior de la Unión Americana; hay gente temerosa por nuevos disturbios o bien una  ola de asaltos derivada de la crisis económica.

 

            El FBI reportó que solo en el mes de julio pasado recibió  3.9 millones de revisiones de antecedentes  para verificar que no se vendan armas a delincuentes o exconvictos.

 

            Trump  confía en captar los votos de esos ciudadanos que no solo asisten a la convención anual de la NRA sino que creen en el derecho constitucional de defenderse a sí mismos y a sus familias en caso de peligro.

 

 Entre las restricciones de  los confinamientos,  en todo momento se mantuvieron abiertos en Estados Unidos además de los supermercados, las farmacias y las estaciones de servicio y también  las armerías.

 

A COLACIÓN

 

            En la convención republicana que postuló a Trump como su candidato a las elecciones generales del próximo 3 de noviembre, acudieron invitados Mark y Patricia McCloskey ellos se hicieron famosos por apuntar con armas de alto calibre a una serie de manifestantes  del movimiento Black Lives Matter que  pasaron cerca de su domicilio en Saint Louis.

 

            El magnate sigue apostando porque estos afines lo mantendrán en la Casa Blanca  y que Wall Street votará por él  lo mismo que los supremacistas, igual  que los latinos anticubanos y antichavistas; y  suma  en dicho respaldo a los lobbies judíos, aunque esta vez hay analistas internacionales que aventuran un fortalecimiento del voto hispano.

 

            Desde Europa se ve una elección decisiva que Joe Biden, candidato demócrata, podría ganar si logra conquistar y movilizar a la masa de votantes hispanos.

 

            Europa, destaca Katrina Manson  para el Financial Times, cree que el voto hispano podría terminar definitivamente con la retórica de los últimos años del “America First” que ha provocado división y un aislacionismo innecesario de Estados Unidos.

 


Directora de Conexión Hispanoamérica, economista experta en periodismo económico y escritora de temas internacionales.

Twitter: @claudialunapale