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Por la Espiral
Por
Claudia Luna Palencia

El espacio reabre la pugna con la inversión privada
El
más reciente informe de la Agencia Espacial Europea desnuda el denodado interés
que hay no solo entre los gobiernos, sino también entre las empresas privadas
por hacer del espacio su nueva frontera: para los gobiernos, el interés
primordial orbita en el campo de la defensa; y, para las empresas privadas, en
detonar una serie de servicios con ánimo de lucro.
De acuerdo con la Agencia Espacial Europea, en 2025, los presupuestos espaciales
europeos crecieron 12% hasta los 13 mil 500 millones de euros; lo que representa
una tasa de crecimiento de dos dígitos por primera vez en los últimos cinco
años.
El año pasado, la inversión privada en el espacio se disparó 60% a nivel global,
impulsada por un incremento de 177% en la actividad estadounidense. En el mismo
período, las empresas espaciales europeas recaudaron 1 mil 400 millones de euros
en inversión privada, una caída de 8% respecto a 2024, lo que sigue registrando
el segundo total anual más alto registrado.
Aquí en Europa, llevan largos meses debatiendo cómo fortalecer más su seguridad
ante el nuevo teatro de una guerra en el siglo XXI que va más allá de las bombas
y de los misiles porque es híbrida y sucede también por Internet; y en el
espacio a través de los satélites que son piezas clave para que las capacidades
tecnológicas en el renglón de la defensa puedan funcionar a cabalidad.
La batalla por el dominio del espacio juega parte de las maniobras de las
grandes potencias. Hace unos meses, Javier Izquierdo, director de Estrategia de
Hispasat, señaló que rápidamente está creciendo el interés tanto de los
gobiernos, como de las inversiones privadas por el domino del espacio. El
ejecutivo de esta multinacional española operadora de satélites de
comunicaciones recordó que, en 2019, Estados Unidos creó una Fuerza Espacial y,
en 2023, España anunció el Mando del Espacio.
El concepto del espacio dentro de una estrategia de seguridad va más allá de la
colocación de satélites, significa también desarrollar las capacidades en
infraestructura necesaria para llevar al espacio a dichos satélites; pero
también para tener la capacidad de explorar el universo donde la última frontera
no es ya la vuelta del ser humano a la Luna.
En lo del espacio, los gobiernos van un paso atrás en materia regulatoria,
mientras que las empresas privadas interesadas en el tema llevan dos pasos por
delante. Lo más paradójico es que no hay una ley espacial mundial que ponga las
reglas claras en cuanto a la exploración y explotación del espacio. Y eso
va camino de generar muchos roces.
A COLACIÓN
De acuerdo con el periódico británico The Independent, Elon Musk quien es el
hombre más rico del mundo, es también la persona más poderosa del espacio. “Musk
con su empresa SpaceX controla dos tercios de los satélites”.
Hace poco, puso en órbita su satélite 10 mil y tiene en mente continuar
colocando más satélites aunque ya tiene 1 mil 500 satélites Starlink inactivos.
Musk posee más información privilegiada que por ejemplo el Pentágono o cualquier
otro actor estatal.
“El dominio de SpaceX ha generado preocupaciones sobre la cantidad de poder que
ejerce la persona más rica del mundo a través de su control de la red Starlink.
En 2023, Musk afirmó que tenía más datos económicos globales en tiempo real que
nadie en el mundo”, de acuerdo con The Independent.
El rival más cercano de SpaceX, en lo que respecta al tamaño de la constelación
es actualmente OneWeb, que tiene 651 satélites en funcionamiento. Aunque no le
hace sombra a SpaceX, la historia de OneWeb no ha sido sencilla viene de
un fracaso que llevó a su bancarrota y terminó siendo adquirida por el gobierno
británico y una empresa india llamada Bharti Global. Y, ahora, intenta competir
con un gigante como Musk, en sitios como África o diversos países de Asia donde
hace falta extender la conectividad de Internet y de la telefonía celular.
Musk es ambicioso quiere llegar hasta los 42 mil satélites; aunque su
durabilidad (cinco años) genera controversia por la llamada chatarra espacial y
qué hacer con ella.
¿Cómo sancionar o responsabilizar a estas empresas que operan sin control
alguno? Un interesante análisis de Madi Gate para la Universidad de Nueva York,
destacó que la industria espacial comercial está transformando rápidamente la
ciencia ficción en realidad. Y, empresas como SpaceX y Blue Origin están
redefiniendo el acceso al espacio, mientras que el programa Artemis de la NASA,
con el apoyo de entidades comerciales, reaviva la carrera hacia la Luna.
Y, queda en evidencia clara que es la inversión privada la que mas crece
exponencialmente en ese afán por llegar al espacio… pero esta vez por llegar
para quedarse. Para comenzar a construir instalaciones e iniciar el ansiado
proceso de colonización.
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Claudia Luna Palencia
Journalist Economist Writer
Correspondent in Spain Revista Vértigo
W Radio Televisa
CEO of Conexión Hispanoamérica
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