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Por la Espiral
Por
Claudia Luna Palencia

Europa pide que ya termine la guerra contra Irán
En dos meses de guerra contra Irán, el mercado del
petróleo y del gas no ha hecho más que oscilar al ritmo de los vaivenes de los
bombardeos y las amenazas de Estados Unidos e Israel y el fuego de represalia
lanzado por la Guardia Revolucionaria contra todos los países del Golfo Pérsico.
No se ha salvado ninguno.
El Gobierno francés ha permanecido en estrecho contacto telefónico con las
monarquías del Golfo, para conocer de primera mano su situación, y ha llegado a
la conclusión de que hay un daño importante en la infraestructura energética. Su
ministro de Finanzas, Roland Lescure, dio a conocer que entre el 30% a 40% de la
capacidad de refinamiento de los países del Golfo Pérsico está dañada o bien
destruida por los misiles y drones iraníes.
“Para ser muy claros: en estos momentos, en el mercado mundial hacen falta 11
millones de barriles diarios de petróleo y, aunque pasado mañana termine la
guerra, no hay capacidad para recuperar los niveles anteriores; esa
infraestructura, demorará hasta tres años o más en ser restaurada”, de acuerdo
con Lescure.
Con este mismo argumento, hace unos días, Goldman Sachs emitió un informe en el
que advierte que el nivel de los inventarios globales de combustibles llegarán a
niveles críticos de cara al verano y después de septiembre no serán suficientes.
La estrategia de Irán, para defenderse de los ataques de Estados Unidos e
Israel, no solo pasa por destruir parte de la capacidad regional de los
principales países productores de petróleo y de gas; al mismo tiempo,
internacionalizó el conflicto provocando un daño intencionado con impacto
macroeconómico y microeconómico cuyas consecuencias, a mediano y largo plazo,
todavía no son calibradas por los organismos internacionales.
La guerra de Donald Trump para apoyar los intereses estratégicos de Israel
tampoco ha resultado como esperaba; ni ha caído el régimen fundamentalista iraní
ni sus aspiraciones de enriquecimiento de uranio; además, su posición desafiante
ha provocado un daño en las economías del Golfo Pérsico que el Fondo Monetario
Internacional estima en franca recesión en algunos de los países.
Tal es el caso de Qatar, Kuwait y Bahréin. Dichas monarquías, antes de la guerra
en Irán, tenían una previsión de crecimiento por parte del FMI de 6.1%; 3.9% y
3.3% respectivamente; con la guerra y el daño provocado, las nuevas previsiones
son de una caída del PIB de 8.6%; 0.6% y 0.5%, respectivamente.
Los mejor librados son Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita y Omán cuyas
economías tenían una estimación de crecimiento de 5%; 4.5% y 4%,
respectivamente. Con la guerra resienten un impacto, pero no a tal grado de
llevarlos a una recesión, ya han mostrado su resiliencia; el FMI reevaluó sus
previsiones proyectando un PIB de entre el 3.1% y el 3.5 por ciento.
Pero a ese daño en el tejido económico de la región, se suman otros efectos a
corto, mediano y largo plazo; unos pasan por la imposibilidad de Estados Unidos
de destruir al régimen iraní y de apoderarse de su capacidad productiva: se
trata del segundo país con la mayor producción de hidrocarburos del mundo y con
una reserva probada de 208 mil 600 millones de barriles de petróleo.
Para Israel, también habrá consecuencias, al no poder propiciar un cambio de
régimen que favorezca sus intereses regionales y logre darle esa certeza de que
su mayor amenaza existencial (que encuentra en Irán) ha logrado ser desactivada
y controlada. Que prosperen con éxito los Acuerdos de Abraham encuentran un
dique en la prevalencia del régimen iraní.
Los Acuerdos de Abraham fueron firmados en septiembre de 2020 gracias a la
intervención de Estados Unidos, durante el primer gobierno de Trump; se logró
restablecer la normalidad de las relaciones diplomáticas entre Israel y Emiratos
Árabes Unidos; Bahréin; Sudán y Marruecos. En septiembre de 2024, Arabia Saudita
e Israel tuvieron un acercamiento para signarlo en diciembre; pero el 7 de
octubre, de ese mismo año, los ataques terroristas de Hamás y la Yihad Islámica,
contra un festival de música y varios kibutz, ocasionaron 1 mil 189 muertos y
entonces se empantanó la negociación.
Sin ese cambio político en Irán, tan añorado por el primer ministro israelí,
Benjamín Netanyahu, el temor es que el régimen sea todavía más represivo y logre
una bomba nuclear en la clandestinidad y en un menor tiempo. De hecho, las
ejecuciones de jóvenes que han participado en las revueltas populares de
diciembre y de los días de los primeros bombardeos de Estados Unidos, están
llevándose a cabo de manera pública.
A COLACIÓN
Europa está sufriendo una escasez de queroseno que está dejando en tierra a
cientos de aviones y el verano está a la vuelta de la esquina con pasajeros que
en estos momentos no saben si realmente llegarán a viajar.
Desde Italia, hasta Francia y Alemania, las noticias son realmente
desalentadoras por la falta de combustibles y las líneas áreas de bajo costo
penden de un hilo. La guerra contra Irán debe terminar ya. El daño es
inconmensurable y demorará años recuperase de este impacto…
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Claudia Luna Palencia
Journalist Economist Writer
Correspondent in Spain Revista Vértigo
W Radio Televisa
CEO of Conexión Hispanoamérica
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