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Tengo Otros Datos
Eduardo Esquivel Ancona
Las mentiras
de Edmundo Cázares no deberían encontrar
espacio en el periodismo serio
La
supuesta entrevista realizada por Edmundo
Cázares al escritor Carlos Monsiváis,
publicada por El
Universal el pasado 18 de junio,
ha desatado una fuerte polémica. En ella, el
periodista asegura que el reconocido
intelectual le habría revelado aspectos
íntimos de la vida personal de Andrés Manuel
López Obrador, además de atribuirle
expresiones sobre su conducta política y
económica. Sin embargo, más
allá de la controversia generada por el
contenido de la publicación, existen razones
para cuestionar seriamente la credibilidad
de su autor. No sería la primera ocasión en
que Edmundo Cázares es señalado por difundir
versiones inexactas o relatos difíciles de
comprobar. En 2024 coincidí con
él durante la cobertura de un evento
turístico en Michoacán. Hasta entonces
desconocía quién era, pero durante varios
días relató numerosas historias en las que
siempre aparecía como protagonista de
episodios extraordinarios. Muchas de
aquellas anécdotas resultaban poco
verosímiles. Una de ellas llamó
particularmente mi atención. Cázares aseguró
haber sobrevivido al accidente de un
helicóptero en el que viajaba el entonces
gobernador de Puebla, Melquiades Morales.
Según su versión, formaba parte de la
comitiva oficial y compartió aquella
experiencia con otras personalidades, entre
ellas el periodista Miguel Reyes Razo. Tiempo después
comenté esa historia con Miguel Reyes Razo,
a quien tengo la fortuna de considerar
amigo. Su respuesta fue contundente: Edmundo
Cázares nunca estuvo en aquella aeronave.
Incluso me aseguró que ya había confrontado
personalmente al periodista por esa
afirmación falsa. Ante la
contradicción, decidí revisar la información
disponible sobre el accidente. Encontré una
nota publicada por La Jornada de Oriente el 18 de
diciembre de 2001, donde se detalla quiénes
viajaban en el helicóptero siniestrado. De acuerdo con ese
reporte, además del gobernador Melquiades
Morales, viajaban Domingo Becerril, Moisés
Carrasco Malpica, Sergio Ayón Rodríguez,
Amado Camarillo Sánchez, José Yitani Maccise
y Luis Germán Inman Peraldi. También
integraban la comitiva los periodistas
Miguel Reyes Razo y Mario Alberto Mejía, así
como el director de Comunicación Social del
gobierno estatal, Felipe Flores Núñez,
además del piloto y el copiloto. En ninguna parte de
la relación de pasajeros aparece el nombre
de Edmundo Cázares. La polémica
entrevista atribuida a Carlos Monsiváis ha
sido utilizada por sectores opositores a la
Cuarta Transformación para impulsar
narrativas dirigidas a desacreditar tanto al
expresidente López Obrador como al gobierno
de la presidenta Claudia Sheinbaum. Buena
parte de esos ataques se han desarrollado en
redes sociales mediante discursos cargados
de prejuicios y descalificaciones. Mientras tanto, El
Universal enfrenta
cuestionamientos por haber difundido una
entrevista cuya autenticidad ha sido puesta
en duda. Diversas versiones señalan que la
dirección editorial del diario solicitó a
Cázares los audios que respaldaran las
declaraciones atribuidas a Monsiváis. Hasta ahora, esos
materiales no han sido presentados
públicamente. La ausencia de evidencia
verificable ha incrementado las dudas sobre
la existencia misma de la entrevista. Cuando un periodista
construye relatos sin sustento documental,
exagera hechos o se atribuye experiencias
que no ocurrieron, deja de ejercer una labor
informativa para convertirse en un
fabricante de ficciones. La credibilidad,
principal patrimonio del periodismo, se
pierde cuando los hechos son sustituidos por
la invención. Si finalmente se
confirma que la entrevista a Carlos
Monsiváis nunca existió, estaríamos frente a
uno de los episodios más graves de
desinformación periodística de los últimos
años. Y si además existen antecedentes de
historias falsas o manipuladas, resulta
inevitable preguntarse cuántos otros relatos
han sido construidos bajo la misma lógica. Los medios de
comunicación tienen la responsabilidad de
verificar la información que publican y de
actuar con rigor cuando surgen dudas
razonables sobre la autenticidad de un
trabajo periodístico. La confianza de los
lectores depende de ello. Porque el periodismo
puede equivocarse, pero no puede permitirse
convivir con la mentira como método de
trabajo. La columna Tengo Otros Datos se publica en los portales Domo de Cristal y Ekonosphera. Se reproduce con la autorización del autor). |