CUENTA CORRIENTE

 

                        Por Alicia Salgado

 

 

La danza de las huellas

 

Sin que se ligue a un documento de identidad única, la utilización de huellas dactilares digitalizadas del Instituto Nacional Electoral (INE), de Lorenzo Córdova, se ha convertido en una de las mejores pesadillas cibernéticas de la banca comercial en México.

 

Es curioso, pero lo que parece fácil para Citibanamex, que liderea Ernesto
Torres Cantú, y BBVA Bancomer, que preside Luis Robles, apenas ha sido logrado por otros dos bancos: Banco Azteca, que lleva Alejandro Valenzuela, y BanCoppel, que dirige Julio Carranza, porque comenzó por un piloto del primer banco para asegurar que no sea falsa la “credencial para votar” que se utiliza como método de identificación de sus clientes.

 

En un año, todos los bancos tendrán la obligación de validar en línea con los registros del INE la huella digital del solicitante, tanto para contratar productos o servicios como para realizar operaciones de ventanilla y, más adelante por medios biométricos en todas las operaciones móviles y electrónicas. Y para hacerlo tendrán que darle la infraestructura al INE y pagarle por sus servicios de validación con equipo de los mismos bancos. ¿Un servidor por banco? Es mucho… ¿no?

 

Lo curioso es que el INE no tiene entre sus atribuciones ser banco de huellas digitales, pero tiene el registro del dedo pulgar e índice) con 84.5 millones de credenciales, es la referencia entre los bancos de huellas que los bancos estarán obligados a consultar en un año.

 

Hay otros cuatro bancos: la Secretaría de Relaciones Exteriores, de Luis Videgaray, tiene todas las huellas incluídas en los pasaportes (no todos los mexicanos lo tramitan), el banco de huellas de licencias de conducir federales y estatales que es un galimatías, además está el que construye la Consar, que lleva Carlos Ramírez, en los registros de Afores y Procesar y, también la del SAT, de Osvaldo Santín, con mucho la mejor, pero sólo de contribuyentes y, aunque la base es de 56 millones, no le llega a la del INE. La danza de las huellas y todas son un manjar para el ciberdelito.

 

Le comento esto porque el 29 de agosto, la CNBV de Jaime González, dio a conocer un cambio sustantivo en la Circular Única de Bancos, que establece la obligación para las instituciones de crédito de validar en línea con los registros del INE la huella digital del solicitante, de manera previa a la contratación de diversos productos y servicios o a la realización de algunas operaciones en ventanilla.

 

Si bien el objetivo de la medida es combatir el robo de identidad en el sistema bancario, no sólo hacen que los bancos tengan la obligación de instalar un servidor en el INE y otro espejo, además de mantener en resguardo su banco de huellas.

 

Sume a esto las medidas que acompañan los cambios en la circular de incorporar el uso de datos biométricos (huella dactilar, principalmente, pero podría ser reconocimiento facial, iris, voz, etc) para autenticar a los usuarios de la banca, y se dará cuenta de que el tema se ha convertido en sensible, tanto política como financieramente hablando.

 

El sistema del INE no es vulnerable, pues apenas hace una semana la propia institución denunció el robo de credenciales en 13 módulos; y sobre todo en México, la decisión de no enfrentar al toro por los cuernos, hace que la CNBV ahora obligue a los bancos a acudir a una autoridad electoral, a confirmar si la huella digital que presenta la credencial para votar es la de la misma persona que se autentica con ellos.

 

¿Y en todo esto, no tendría que opinar el INAI, que preside Francisco
Javier Acuña? ¿Está facultado el INE para validar, indirectamente, operaciones bancarias?

 

DE FONDOS A FONDO

 

#SAT… La suma por repatriaciones de fondos en lo que va del año que se han regularizado en el pago de impuestos en el SAT, de Osvaldo Santín, alcanza ya 227 mil millones de pesos y todavía le falta mes y medio a la extensión del periodo para hacerlo. Si considera que los portafolios de inversión tienen plazos de vencimiento claros y está cerrando el último trimestre, es probable que la cifra aumente, pero ya no mucho.

 

Y mientras en ese tema se avanza, la que va un poco lenta es la actualización del registro de facturación electrónica bajo el estándar 3.3. El plazo para actualizarse vence el 30 de noviembre y hay poco más de seis millones de contribuyentes que emiten facturas electrónicas, de los cuales hasta ayer, sólo una sexta parte (un millón) se había actualizado. Este sí que es un tema crítico.

#BonosVerdes. Con la colocación efectuada el pasado jueves por el NAICM, de Federico Patiño, son tres los bonos verdes emitidos por entidades cuasi gubernamentales de México y siete bonos verdes luego de las emisiones de NAFIN en 2015, GACM en 2016, NAFIN en 2016, Ciudad de México en 2016 y Rotoplas en 2017.

 

El bono de Banobras que se emitió a finales de agosto y el de Rotoplas son los únicos en acreditar, además de beneficios sociales, lo que se les denomina “sustentables”, y de hecho sería el primer bono sustentable colocado en América Latina, porque no sólo se acogen a los principios de la ICMA, sino que están doblemente acreditados por la Sustain Analytics y la CBI, que permite ampliar considerablemente la base de inversionistas sobre estos papeles, que por sus características son bien calificados por Moody’s y S&P.

 

Si considera que la emisión Banobras, de Alfredo Vara, fue de 10 mil millones de pesos, con plazos de vencimiento a 3 y 7 años y a tasa por debajo de la referencia (TIIE 28 y MBono 24), la verdad es que el financiamiento de proyectos de infraestructura ambiental y de energía limpia están más que demandados.

 

(La columna Cuenta Corriente se publica diariamente en el periódico Excélsior. Se reproduce con la autorización de la autora)