CUENTA CORRIENTE

 

                        Por Alicia Salgado

 

FMI y Banco Mundial ¿son útiles?

 

WASHINGTON.– El G20 presidido por Alemania reunió a los ministros de finanzas y banqueros centrales ayer en esta ciudad y el secretario de Hacienda, José Antonio Meade, fue el orador principal de la reunión que se ha convertido en la preparatoria de los acuerdos y amarres de la asamblea de gobernadores.

 

Es evidente que México reúne todas las cualidades para ser apoyado y dar apoyo. Está en el centro del huracán Trump, como también lo están las instituciones multilaterales a las que el Trump-Brexit, están amenazando con reducir los fondos de asistencia, y ello implica que la reposición de capital en curso para el FMI –la última tardó cinco años por el veto de facto de la mayoría republicana al gobierno de Obama—y el Banco Mundial, la deben buscar en otro tipo de donadores.

 

De eso se trató la negociación, como de presentar una alternativa que reduzca el uso del dólar como moneda de reserva internacional mediante la utilización del Special Drawing Rights (SDR) como moneda de reserva (éste se calcula con una canasta de monedas que desde el año pasado incluye al renminbi).

 

Meade habló de México y las medidas adoptadas para fortalecer la posición fiscal y financiera del país en un grupo donde, hasta Steven Mnuchin tiene puestos los ojos en el discurso que ha utilizado el presidente de su país, Donald Trump, para poner en tela de juicio la utilidad de las organizaciones multilaterales de comercio y de financiamiento.

 

Hay quien menciona que en el Banco Mundial, por ejemplo, se cruzan apuestas sobre cuánto del segundo periodo durará el presidente del organismo, Jim Yong Kim, propuesto en medio de una gran polémica por su falta de experiencia como economista y banquero, y quien ahora parece no contar con el apoyo del país que lo puso.

 

Mucho está en juego. Los fondos del Banco Mundial son escasos y ha tenido que recurrir a los mercados (con tasas bajas) para fondear algunos de los programas vigentes, pero en un contexto de tasas al alza y presiones financieras en algunos mercados emergentes, la alternativa parece reducirse.

 

El G20 retoma cada respuesta: fortalecer al Banco Mundial y al FMI, apoyar su capitalización y capacidad de supervisión, usar al SDR como moneda de reserva, preservar el sistema multilateral de comercio con reglas.

 

Otro tema presente es el fiscal. Está a punto de completarse el sistema de registro fiscal digitalizado para que los países puedan consultarse entre sí sobre los contribuyentes, depositantes y evasores de impuestos. Los Panama Papers dejaron a más de uno en la cárcel, pero la plataforma BEPS pondrá a muchos más, pues este año las corporaciones multinacionales tendrán un primer esbozo del sistema impositivo que adoptarán todas las jurisdicciones para asegurar que las plataformas de internet, las corporaciones que tienen extendida la red de proveedores de su propuesta de valor, entreguen recibos y paguen impuestos en todos los lugares donde venden sus productos o donde obtienen ganancias.

 

Por cierto, no fue en el G20, pero el FMI dará a conocer la evaluación final sobre los efectos causados por el De-risking y el retiro de los servicios de la banca corresponsal en naciones avanzadas en contra de países como México.

 

La agenda es muy larga, lenta de ejecutar, pero ante todo, es evidente el apoyo del mundo para que la negociación del NAFTA no sea el preámbulo de la ruptura del sistema internacional de comercio de Naciones Unidas, en el que no sólo se trata de comercio, sino también del financiamiento que lo acompaña y del sistema de compensación de desequilibrios de balanzas de pagos. Al final, muchos de ellos son internos y hay que actuar desde adentro, como lo señaló Meade ayer.

 

DE FONDOS A FONDO

 

Por cierto, Meade invitó a las reuniones de Washington al director general de Petróleos Mexicanos, José Antonio González Anaya, quien aprovechó una gira de dos días no sólo para reunirse con una variedad amplia de potenciales inversionistas en sus nuevos farmouts de Maximino y Mobilis en aguas profundas, sino para hablar con sus principales acreedores que son una decena de fondos que concentran la mayor parte de su deuda y de la de México.

 

Hablamos de Trowe Price, Pimco, Fidelity, Vanguard, JP Morgan, con quienes el diálogo cercano fue muy positivo. Estar cerca de los inversionistas es clave y lo interesante es que a ellos el tema que les importa no es el escándalo de Odebrecht sino el cómo va la estabilización de la producción de crudo y refinados en México, y la recuperación del balance, por lo que la noticia de los nuevos farmouts, la planta coquizadora y la hidrolizadora en Tula, el que se extenderán otros a las refinerías de Madero y Cadereyta que permitiría elevar en otros 300 mil barriles diarios el proceso de crudo y, finalmente, el que se han prefinanciado y refinanciado los 10,500 millones de dólares de vencimientos y necesidades financieras de 2017, son noticias que valen oro. ¡Literal!

 

Buena cosecha la del titular de Pemex, que dicho sea de paso, es el único absolutamente ajeno al escándalo de Odebrecht, pues con el nuevo sistema de procura que ha implementado en Pemex, puede que salgan más procuradores, pero en la General de la República, que en las páginas del escándalo de corrupción brasileño, donde el atribulado Emilio Lozoya se defiende con dificultades.

 

(La columna Cuenta Corriente se publica diariamente en el periódico Excélsior. Se reproduce con la autorización de la autora)