Por la Espiral

 

Por Claudia Luna Palencia

Hacer turismo y ser feliz

 

 

Entre las diez ciudades más visitadas del mundo el año pasado, en esa privilegiada lista no figura ninguna de América Latina, y apenas lo hacen dos de Europa; el imán de atractivo para el turismo internacional ha ido desplazándose en pro de varias ciudades asiáticas.

 

         Ni siquiera Estados Unidos logra colar a Orlando ni  a California con los  visitadísimos parques  Disney, lo hace con Nueva York y su peculiar estilo que atrapa a los viajeros extranjeros.

 

         Según el Foro Económico Mundial y las estadísticas de Euromonitor International difundidas el día de ayer, en el top ten de las ciudades más visitadas en 2017 figuran: Hong Kong con 26.6 millones de visitantes; Bangkok con 21.2 millones; Londres con 19.2; Singapur con 16.6 millones de paseantes; Macau con 15.4 millones; le sigue la singularidad de Dubai con 14.9 millones; muy cerquita París con 14.4 millones; después Nueva York con 12.7 millones, Shenzhen y Kuala Lumpur con 12.6 y 12.3 millones de turistas respectivamente.

 

         El año pasado fue bastante bueno para la también llamada industria sin chimeneas,  la propia Organización Mundial del Turismo (OMT) confirmó su crecimiento del 7% con un total de 1 mil 322 millones de viajeros internacionales.

 

         Desde luego es una gran noticia muy a pesar del terrorismo, de las amenazas para la seguridad mundial, del cambio climático y de una recuperación económica todavía tibia en diversas economías.

 

         Hace unos días atrás, con motivo de las fiestas navideñas, les pregunté a un par de conocidos qué harían si supieran que van a morir pronto…  al unísono respondieron que viajar  “si nos quedara poco tiempo”.

 

         Se trata de uno de los grandes placeres, ¿quién se amarga la vida por hacer una maleta y desconectar del entorno habitual porque simplemente se tomará un merecido asueto?

 

         Puede parecer una reflexión banal, pero no lo es en la medida que se analiza la verdadera magnitud de las personas que pueden darse ese enorme privilegio de viajar a otro país.

 

         ¿Cuántos de toda la enorme población mundial conformada por 7 mil 486 millones de seres humanos se dieron el lujazo de hacer una valija y tomar rumbo fijo hacia otras fronteras en busca de ocio, diversión y cultura? El año pasado lo hizo el 17.65% de los habitantes de este planeta.

 

         En mi opinión es una cifra significativamente nimia, la mayoría de la población desconoce el deleite de hacer turismo, la enorme oportunidad de conocer a otro país con sus usos, sus costumbres, su cultura, parte de su historia pasada pero también de la presente. Carecen de ese odioso punto de comparación…

 

         Si fuera mi último día  de vida y pudiera pedir un deseo (y no lo digo con una actitud gazmoña) sería que todos los habitantes de este planeta –sin excepción alguna- pudieran, al menos una vez, irse de vacaciones a otro país. Usted, amigo lector, ¿qué destino elegiría conocer?

 

A COLACIÓN

 

         Estos días de la Feria Internacional del Turismo (FITUR) en Madrid convertida ya en una cita anual ineludible emergen como siempre muchas reflexiones: la primera que me viene a la cabeza es el hashtag #Turismofobia que el año pasado puso de moda Cataluña, fundamentalmente,  los coléricos vecinos de la playa de la Barceloneta que mandaban a hacer puñetas a los visitantes foráneos que osaban disfrutar plácidamente de la playa.

 

         Era de locura, inentendible, mientras todos se pelean por atraer más y más turistas había un movimiento ciudadano en la parte norte de España que NO quería más visitantes. Contradictorio.

 

         Aun así,  España el año pasado captó a 82 millones de turistas, toda una cifra récord considerando además que el país ibérico tiene  46 millones de habitantes y que su infraestructura recibió prácticamente el doble de su población.  Ambas, la natural y la flotante temporal, convivieron en el uso, disfrute y desgaste de la disponibilidad de la infraestructura y servicios de comunicaciones en diversos momentos.

 

         Lo interesante es que España no se amilana, la meta es ir por más… el año pasado desplazaron a Estados Unidos del segundo sitio de los más visitados después de Francia. La clara intención es apropiarse del primer lugar ser el destino favorito, ¿lo lograrán?

 

 

        

 

*Directora de conexionhispanoamerica.com economista experta en periodismo económico y escritora de temas internacionales

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