Diario Ejecutivo

 

Por Roberto Fuentes Vivar

 

 

 

 

 

EPN: mandatario inexistente para Obama 

 

 

§  México, un país desdeñado por el ex presidente de EU 

§  Empleo, outsourcing, Bienestar, indígenas, UNTA 

 

Barak Obama, como presidente de Estados Unidos, tuvo como interlocutores mexicanos a los mandatarios Felipe Calderón Hinojosa, durante cuatro años de su primer periodo, y Enrique Peña Nieto, durante su segundo mandato, también por cuatro años.

Sin embargo, parece ser que ni Felipe Calderón ni Enrique Peña Nieto, ni siquiera México como país, merecieron figurar en un lugar importante en las memorias del primer presidente estadounidense de color.

En el libro “Una Tierra Prometida”, un volumen de 916 páginas, de las cuales aproximadamente 800 son de texto y el resto de fotografías, agradecimientos y cuartillas legales, no se hace mención ni en una sola ocasión a Enrique Peña Nieto.

Felipe Calderón es mencionado en menos de una línea, cuando Obama señala: “Tuve conversaciones telefónicas con Merkel sobre Grecia y Medvédev sobre la ratificación del Tratado de Reducción de Armas Estratégicas, una visita de Estado del presidente de México Felipe Calderón orientada a la cooperación en la frontera, y un almuerzo de trabajo con el presidente de Afganistán Karzai”.

El interés del exmandatario estadounidense, quien llegó al poder por el Partido Demócrata, por México y sus gobernantes es prácticamente nulo en sus memorias. El hecho es interesante en momentos en que en nuestro país, miles de opositores critican al presidente Andrés Manuel López Obrador por no haber felicitado al ganador de las elecciones de hace unos días, Joe Biden, antes de que sea designado oficialmente ganador de los comicios.

Llama la atención que, en sus memorias, Obama, menciona el nombre de México, en nueve ocasiones, pero varias de ellas se refiere al Golfo de México, como una parte de Estados Unidos, porque en él se encuentran reservas de crudo de nuestro país vecino del norte

A pesar de que nuestro país comparte tres millones de kilómetros de frontera con Estados Unidos, para el exmandatario las relaciones con su vecino del sur son tan poco importantes que solo se refiere a México cuando habla de que se reunió una vez con Felipe Calderón, otras dos veces por el asunto de salud de 2009 (cuando el famoso H1N1) y otras dos veces más por el asunto de los indocumentados.

Incluso algo que llama la atención es que el tema del narcotráfico entre México y Estados Unidos también es prácticamente inexistente, como lo fue el gobierno de Enrique Peña Nieto, porque no aborda puntos como el de los cárteles, ni el narcotráfico, palabra mencionada solo en ocho ocasiones y ligada básicamente a problemas internos o globales.

Nada más para establecer un parámetro, al gobierno de Canadá y su frontera se refiere en 10 ocasiones, pero a China la menciona en más de 90 ocasiones, es decir en una de cada 10 páginas. Mientras tanto las palabras más usadas por Obama en su texto, son, entre otras, “guerra”, en 226 ocasiones, y Dios, en 170 oportunidades,

Algo que también llama la atención es que mientras millones de personas en el mundo usaban al “populismo” como una doctrina incompatible con Estados Unidos, Obama la menciona solo en cinco ocasiones, sobre todo para referirse a algunos banqueros, políticos o empresarios de derecha en su país. En este sentido no escribe una sola línea de cuando el 30 de junio de 2016 corrigió al presidente mexicano de ese momento (Peña Nieto) sobre el uso de esa palabra y se autodefinió “populista” si eso quería decir gobernar para la sociedad.

Desde luego que vale la pena leer el libro de Obama, publicado por la marca “Debate” de Penguin Random House, porque se refiere sobre todo a las dificultades para gobernar en un país dividido. Incluso en su prefacio, escrito en agosto pasado, poco antes de las elecciones presidenciales de noviembre, señala:

“Quizá lo más inquietante de todo sea que nuestra democracia parece encontrarse al borde de una crisis; una crisis cuyas raíces se encuentran en una contienda fundamental entre dos visiones opuestas de lo que Estados Unidos es y lo que debería ser; una crisis que ha dejado la comunidad política dividida, furiosa y desconfiada, y ha hecho posible la quiebra continuada de las normas institucionales, las salvaguardas procedimentales y la adhesión a los hechos básicos que tanto republicanos como demócratas daban por descontados en épocas pasadas. Esta contienda no es nueva, por supuesto”.

En una primera lectura (a botepronto) parece ser que uno de los graves problemas que enfrentó Obama en su gobierno fueron las reuniones con los grandes empresarios y con los banqueros. Nada más la palabra “bancos” fue escrita en 106 ocasiones.

El presidente que no pudo con los banqueros

En las páginas intermedias señala: “La semana siguiente decidí convocar una reunión en la Casa Blanca con los consejeros delegados de los principales bancos e instituciones financieras con la esperanza de evitar más sorpresas. Se presentaron quince de ellos, todos hombres, todos pulcros y elegantes; y todos escucharon con expresión plácida mientras yo les explicaba que la opinión pública había perdido la paciencia y que, teniendo en cuenta el dolor que la crisis financiera estaba causando en todo el país —por no hablar de las medidas extraordinarias que había adoptado el Gobierno para apoyar a sus instituciones—, lo menos que podían hacer era mostrar cierta moderación, y tal vez incluso hacer algún sacrificio. Cuando les llegó el turno de responder, cada uno de los ejecutivos ofreció una u otra versión de los siguientes argumentos: a) los problemas del sistema financiero en realidad no eran de su incumbencia; b) ya habían hecho importantes sacrificios, incluidos recortes de plantilla y reducciones de sus propios paquetes de retribución; y c) esperaban que yo dejara de avivar las llamas de la ira populista, que, según dijeron, estaba perjudicando las cotizaciones de sus acciones y minando la moral del sector. Como prueba de este último punto, varios de ellos mencionaron una reciente entrevista en la que había afirmado que mi Administración estaba apuntalando el sistema financiero solo para evitar una depresión, no para ayudar a un puñado de «banqueros ricachones». Por su forma de hablar, parecía que había herido sus sentimientos”.

“—Lo que esperan los estadounidenses en este momento de crisis —me dijo uno de los banqueros— es que usted les recuerde que todos estamos en esto juntos.

“Me quedé perplejo.

“—¿Creen que es mi retórica la que ha hecho enfadar a la ciudadanía?

“Dando un profundo suspiro, escudriñé el rostro de los hombres sentados en torno a la mesa, y me di cuenta de que todos ellos estaban siendo sinceros. Como los operadores bursátiles del vídeo de Santelli, aquellos ejecutivos de Wall Street realmente se sentían maltratados; no era una mera estratagema. Entonces traté de ponerme en su piel, recordándome a mí mismo que eran personas que sin duda se habían esforzado mucho para llegar adonde estaban, que habían seguido las reglas del juego de manera no muy distinta de sus colegas, y que estaban acostumbrados desde hacía largo tiempo a ser objeto de adulación y deferencia por haber triunfado. Daban grandes sumas a varias organizaciones benéficas. Amaban a sus familias. Y no entendían por qué (como me diría uno de ellos más tarde) ahora sus hijos les preguntaban si eran «ricachones», o por qué no parecía importarle a nadie que hubieran reducido su retribución anual de cincuenta o sesenta millones de dólares a dos millones, o por qué el presidente de Estados Unidos no los trataba como auténticos socios y aceptaba —solo por poner un ejemplo— la oferta de Jamie Dimon de enviar a algunos altos cargos de JPMorgan para ayudar a la Administración a diseñar nuestra propuesta de reformas regulatorias.

“Intenté entender su punto de vista, pero no pude. Lejos de ello, me sorprendí a mí mismo pensando en mi abuela; en cómo, para mí, su forma de ser —tan característica de la Kansas rural— representaba justamente lo que se suponía que era un banquero: una persona honesta; prudente; exigente; reacia a asumir riesgos; que se negaba a tomar atajos, odiaba el despilfarro y la extravagancia, vivía según el código de la gratificación aplazada y se sentía perfectamente satisfecha de que su forma de hacer negocios fuera un tanto anodina.

“!...—Permítanme que les explique algo, caballeros —dije, teniendo buen cuidado de no levantar la voz—. La gente no necesita que yo la anime a enfadarse. Ya tiene más que de sobra con lo suyo. Lo cierto es que nosotros somos lo único que impide que cojan sus horcas y se alcen contra ustedes.

“No puedo decir que mis palabras de aquel día tuvieran demasiadas repercusiones, aparte de reforzar la opinión de Wall Street de que yo estaba en contra de las empresas. Irónicamente, más tarde los críticos de izquierdas mencionarían aquella misma reunión como ejemplo de que en teoría, en mi incompetencia generalizada y mi presunto amiguismo con Wall Street, había sido incapaz de exigir cuentas a los bancos durante la crisis”.

Luego de estos párrafos textuales sobre sus reuniones con los banqueros sigue con las juntas que tuvo con los que llamó los “tres grandes”, es decir Ford, Chrysler y General Motors, con los que también tuvo dificultades, pues casi-casi le exigían rescates, a pesar de haberlos apoyado con varios miles de millones de dólares de los ciudadanos estadounidenses a través de subsidios. (Cualquier semejanza con lo que ocurre en el México de hoy es mera coincidencia.)

En fin, el libro “La Tierra Prometida” de Barak Obama, es, como se dice ahora, un “imperdible”, que en sus últimas páginas (de texto, porque luego siguen las fotográficas) narra el éxito de la “Operación Lanza de Neptuno”, mediante la cual se identificó el cadáver de Osama Bin Laden.

Lamentablemente, las pocas referencias a nuestro país, demuestran la poca importancia que tuvo para el expresidente estadounidense un país llamado México y con el que comparte fronteras. Dice el filósofo del metro: del patio trasero al no me acuerdo, hay un desdén de distancia.

Tianguis

Interesante la publicación en redes sociales de  David Kaplan, investigador de mercados laborales en el Banco Interamericano de Desarrollo (que fue retomada en La Jornada este domingo) en la cual indica que en México al cierre del tercer trimestre, 32 millones de personas trabajaron por un ingreso que no supera dos salarios mínimos, es decir, siete mil 393 pesos al mes, con la que deben proveer a sus familias, mostraron datos oficiales. En ese periodo, más de la mitad de las personas ocupadas no tenían acceso a prestaciones laborales y 59 por ciento, alrededor de 30 millones 274 mil no contaban con acceso a instituciones de salud. Pero lo más grave es que en el sector agropecuario, nueve de cada 10 trabajadores no tienen acceso a servicios de salud, mientras que en la construcción son solo dos de cada 10 trabajadores los que tienen cobertura de salud... Respecto a los apoyos gubernamentales, la Secretaría de Bienestar dio a conocer que la inversión social para adultos mayores, personas con discapacidad, hijas e hijos de madres trabajadoras e integrantes de Sembrando Vida es ya superior a los 164 mil millones de pesos y son beneficiarios casi 10 millones de mexicanos. El secretario de Bienestar, Javier May Rodríguez, dijo que las circunstancias adversas impactan a todos, pero las personas con mayores carencias sufren más. “La diferencia esencial es que en esta administración no los dejaremos solos, por eso aquí estamos, con el propósito firme de no dejar a nadie atrás ni afuera”, afirmó... Por cierto que este lunes inicia, en la Cámara de Diputados, el Parlamento Abierto para debatir el futuro de la subcontratación en México, regulada en la Ley Federal del Trabajo. En el Congreso hay 34 iniciativas de diversos partidos. De acuerdo con organismos de la iniciativa privada el año pasado, el senador Ricardo Monreal y la mesa de alto nivel de la Cámara Alta, con representantes del sector privado, sindicatos, legisladores y sindicatos alcanzaron un consenso para elaborar una ley que regule, pero no desaparezca este esquema... El abogado Hugo López Coll (quien no tiene nada que ver con Hugo López Gatell, sino que es hijo de un amigo periodista) sigue ganando reconocimientos internacionales como un de los mejores juristas especializados en fusiones y adquisiciones. Recientemente su firma (Greenberg Traurig LLP) lo volvió a mencionar como uno de los profesionales más importantes no sólo en materia de negocios, sino también en el tema Anti Corrupción. López Coll es definitivamente uno de los abogados con un presente brillante y un futuro prometedor, no solo a nivel nacional, sino global... La empresa española Mango, dio a conocer que, con motivo del 20 aniversario del lanzamiento de su canal online, este año obtendrá ventas electrónicas por  mil millones de euros. “Alcanzar los mil millones de euros es algo que no podríamos haber imaginado cuando lanzamos nuestro e-commerce en el año 2000. Es un objetivo enormemente ambicioso, pero vamos a poner todo nuestro esfuerzo e ilusión para conseguirlo. Tenemos un gran equipo de profesionales y estoy convencida de que lo lograremos”, dijo Elena Carasso, directora de Clientes y Online de la empresa... El Gobierno Nacional Indígena de México, que lidera Candelaria Lázaro, avaló y felicitó al Instituto Nacional Electoral por promover la participación política de los indígenas en el país. En su asamblea, este organismo expuso los ejes rectores para la organización de las comunidades indígenas: unidad, pluriculturalidad, apertura, continuidad, contribución y respaldo económico, sinceridad y honrar el legado de sus ancestros. Además, el Consejo de Ancianos de la Gubernatura Nacional Indígena separó definitivamente de esta organización a Hipólito Arriaga Poté, por actos indebidos y de corrupción contra la Gubernatura y para evitar el descrédito por las malas obras de Arriaga Poté, el nombre de la GNI cambiará a Gobierno Nacional Indígena de México...   El Consejo Nacional de dirigentes de la Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas, señaló que México camina hacia un gobierno militarizado, y expuso que la pandemia COVID-19 ha dejado miles de campesinos muertos y a millones de familias sin tierra ya que para atenderse o pagar servicios funerarios vendieron sus pertenencias, informó Álvaro López Ríos líder nacional del organismo.

 

 

 

 

 

 

 

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