POLITICA, ECONOMIA ... Y ALGO MAS

 

 Por Carlos Cruz Arzate

 

La oposición para el próximo sexenio

 

 

Mucho se ha dicho de la coalición gobernante del próximo gobierno federal. La posibilidad de realizar el mayor de los cambios legislativos, es decir, modificaciones constitucionales pareciera algo sencillo de alcanzar. Si todo queda como aparece en los cómputos distritales, el próximo Ejecutivo no sólo tendrá mayoría simple en el Congreso de la Unión, sino en 17 congresos locales, los cuales son necesarios para cambios a la Carta Magna. Bajo este escenario el próximo presidente no tendría la obligación de negociar con la oposición, la cual quedó muy mermada. Es decir, podría gobernar durante 2018 a 2021 sólo con su propia coalición. Sin embargo, dudo que subestime la importancia de generar consensos con las otras fuerzas políticas.

 

Por un lado, estará la oposición partidista representada especialmente por el PAN en el Congreso de la Unión y por el PRI en las gubernaturas. No obstante, y como se ha mencionado en otros espacios, ambas organizaciones partidistas tendrán que recomponerse. La disputa entre las distintas facciones que las componen será de bastante tensión, ya que lucharán por mantener la dirigencia de ellos. En el PAN ya culpan a Anaya de su debacle; en el PRI también ya hay señalamientos sobre quiénes son los responsables de la baja votación.

 

Es importante destacar que el PAN, desde su nacimiento en 1939, fue una oposición en un contexto de partido hegemónico. Saben ser una oposición leal al sistema y, por lo tanto, se mostrarán colaboracionistas con el nuevo gobierno como ya lo hicieron siete gobernadores emanados de dicho partido. Después de la recomposición de esta fuerza política, no me cabe duda que ésta aglutinará a los ciudadanos contrarios a López Obrador, los cuales son una gran cantidad, entre los que destacan empresarios y conservadores. En ese sentido, Acción Nacional podría fortalecerse más de como estaba anteriormente.

 

El PRI seguramente será una oposición competitiva para MORENA, ya que como se muestra el politólogo Alejandro Moreno (autor de las encuestas del periódico El Financiero), aquellos con identificación partidista al Revolucionario Institucional votaron a favor de AMLO. Es posible que estos ciudadanos regresen en tres años a su partido de origen. Esto dependerá del desempeño del gobierno en turno y de cómo la cúpula priista recupere (si es que puede) a su base, principalmente la corporativa. 

 

Por otra parte, está la oposición antisistema. Durante estos días ya se han manifestado dos actores que han puesto en crisis al sistema político en distintos momentos de las últimas décadas. El primero es el EZLN, movimiento que resiste desde 1994 y que aún espera el cumplimiento de los acuerdos de San Andrés. Este actor, por medio del otrora Subcomandante Marcos, ha dicho que AMLO es sólo una añoranza de esperanza que solo terminará en desilusión. El segundo es la CNTE, organización que ha estado permanentemente movilizándose no solo por su oposición a la llamada reforma educativa, sino que ha tenido participaciones relevantes en movimientos sociales como en 2006 con la conformación de la Asamblea Popular de los Pueblo de Oaxaca ha manifestado que no se debe tener “fe ciega” en el próximo presidente. La crítica de estos dos grupos y otros más pueden generar la conformación de un polo de oposición de izquierda durante los siguientes años.

 

Finalmente, existe un tercer frente potencial: los propios simpatizantes de López Obrador. La expectativa de cambio es muy grande. Si no se empiezan a generar cambios inmediatos es posible que esos mismos simpatizantes se conviertan en fuertes adversarios. Para muestra están las críticas al candidato ganador por la invitación de Mondragón y Kalb para formar parte de su equipo.

 

A diferencia de los gobiernos anteriores, el próximo tendrá que ser hábil para esquivar el golpeteo de ambos miembros lados del espectro ideológico. Izquierda y derecha estarán esperando cualquier movimiento en falso para criticarlo. No obstante, AMLO ha demostrado la habilidad de convertir los golpes de los adversarios en fortalezas. Por algo será el Presidente aunque haya tardado doce años en lograrlo.

 

  


Carlos Cruz Arzate es Maestro en Ciencia Política por El Colegio de México

ccruz@colmex.mx

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